Incrementar la velocidad de lectura hasta en un 300%, aumentando consecuentemente el nivel de comprensión...
Erradicando hábitos negativos de lectura, trocándolos por otros nuevos y más convenientes.
Poniendo la lectura a tono con nuestro tiempo: mayor velocidad y comprensión, mínimo esfuerzo y máximo rendimiento.
DOS CLASES DE INEFICIENCIA
A las personas que leen una novela en diez minutos, pero no pueden explicar ni siquiera brevemente su trama, no se los puede considerar buenos lectores, son inefectivos. Por otra parte, los que pueden explicarle cualquier cosa sobre la novela, pero necesitan dos meses para leerla, tampoco son buenos lectores, son ineficientes.
Comprométete contigo mismo a hacer realidad ese tipo de mejora en tu vida de estudiante, aprendiendo lo que puedes hacer para leer más rápida e inteligentemente.
Hoy el hombre usa trajes espaciales, se precipita a razón de 30.000 kilómetros por hora a la conquista del universo. Sin embargo, su sistema de lectura es similar al de la Edad Media... sigue leyendo a razón de 150 palabras por minuto.
A continuación, analizamos cada uno de los elementos que intervienen en la lectura convencional.
Obviamente, a mayor cantidad de palabras que un lector ve, disminuye la cantidad de pausas y aumenta la velocidad de lectura. El ejercicio de movimiento de ojos favorece el entrenamiento para moverlos correctamente a través de las líneas : leer un grupo de palabras, hacer una pausa ; moverlos rápidamente a otro grupo de palabras. Si los detenemos más de una vez por grupo de palabras, incrementa levemente la velocidad de los ojos. Esto obliga a fijar la vista una sola vez por grupo de palabras.
Continúa practicando estos movimientos y estarás en camino de convertirte en un lector eficiente.
Para comprobarlo tú mismo/a, lee la siguiente afirmación tal cual está, registrándola ‘lenta y cuidadosamente’ y procurando el máximo de comprensión:
La lec tu rá pi da es me jor pa ra la com pren sión que
la lec tu ra len ta.
Mira ahora la próxima frase, pero esta vez lee las palabras tal cual están agrupadas:
Se ha descubierto que el cerebro humano con la ayuda
de los ojos asimila información más rápidamente cuando
la información está convenientemente reunida en grupos
con significado.
El aumento de la velocidad conduce, por lo tanto, a un incremento automático de la comprensión, porque la información se organiza en grupos con significado y el cerebro comprende así de inmediato.
Por lo tanto, para mejorar la comprensión es necesario que nos ejercitemos en leer ideas, no palabras. Tenemos que captar las ideas, la estructura y el sentido del texto, y no las palabras. El proceso que siguen los niños en la lectura es: ver - pronunciar - oír - comprender. La lectura de un adulto debe consistir en ver y comprender.
A buen entendedor...
Aplicando el mism conc pto a la lect ra, se per ibe que no se
nece i an to as las letr s p ra id ntificar as pal bras en un t xto.
Los experimentos realizados sobre la percepción visual, por medio de aparatos perfeccionados, han demostrado que los movimientos del ojo son discontinuos, es decir, que el ojo, para leer, recorre la línea realizando una serie de saltos y pausas. La lectura sólo se produce durante las pausas. Estas pausas son irregulares en cuanto a su número y duración. Varían según los individuos y también según el objetivo de la lectura.
A estas pausas las denominaremos ‘Descanso de Ojo’.
Si quieres verificar estos saltos personalmente, pídele a una persona que tome un libro o un escrito cualquiera y que coloque la parte superior de la página a nivel de sus ojos, a una distancia normal. A medida que la persona lee, observemos sus pupilas, y veremos que éstas hacen pequeñas pausas, ligeros movimientos hacia atrás, el movimiento no es continuo, hacia adelante. Estas son las fijaciones que el todo lector hace.
Es decir, que la vista se fija en cada palabra del principio al fin de la línea, y luego realiza un movimiento rápido de regresión para retomar la línea inmediata inferior, y así sucesivamente.
Además de los movimientos atrás, que se hacen para retornar a la línea inmediata inferior, existen otros, también hacia atrás, que demuestran que la persona ‘relee’ ciertas partes o palabras. Este hábito o costumbre se nos ha quedado desde los primeros años escolares. Hay necesidad de superarlo si de verdad queremos progresar en la lectura.
Existen algunas causas por las cuales solemos hacer regresiones:
En realidad, el foco central sólo precisa del 20% del sistema ojo/cerebro, mientras que el foco periférico utiliza nada menos que el 80%.
Experimenta por ti mismo/a qué es el campo de percepción visual.
También nos es posible ampliar nuestro campo de lectura para percibir grupos de palabras.
Este. proceso sé llama Vocalización y puede ser de dos clases: consciente o inconsciente.
La subvocalización consiste en repetir mentalmente lo que se lee. No se produce ninguna vibración, es decir, no hay ningún sonido; sin embargo, el lector “oye” como una voz dentro suyo.
En el siguiente gráfico veremos ejemplificados los tres procesos:
¿No es curioso, entonces, que en distintas situaciones usemos guía cuando leemos, excepto en la lectura normal?
Está demostrado que cuando los ojos siguen una guía, su trabajo es más cómodo y se vuelve más eficaz.
Puedes hacer un ejercicio muy simple que te demostrará el efecto de lo que estamos comentando.
Luego, pídele que siga a tu dedo índice, el cual harás que trace un círculo bien amplio. Es muy probable que veas algo así como lo que muestran estas imágenes:
Lo mejor que puedes usar como guía es un objeto largo y delgado, como un lápiz o una lapicera o un palillo. De esta manera, la guía no bloquea la visión de la página porque se puede ver fácilmente alrededor de ella.
¿Para qué utilizar el movimiento de una guía? Podemos observar cuatro funciones básicas:






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